No se trata de solo vivir solo por vivir y esperar a que llegue ese momento antes de dormir, algo muy adentro me dice que se trata de estar vivos mientras podemos, queremos y sigamos justo aqui.
Hace un rato que me ando preguntando si las decisiones que tomo vienen de algo mas grande que yo. Si vienen de un yo del futuro o si de un yo del pasado ávido de reconciliarse con sus yo ´s del pasado pasado. Y asi la bendita y maldita ansiedad que arde por alrededor de mis ojos y la orilla de mis pequeñísimas unas, uñas que me llevan a reconocer que estoy viva, que las veo y las veo muy bien aún y siendo pequeñas. Ese preciso momento, donde conecto con esta sensación de estar viva y me doy cuenta de lo que me mantiene viva, mi respiración. Del ultimo detalle que puedo llegar a escuchar a lo lejos (ojalá pudiera más) y de lo ultimo que me hizo sentir a la persona que vi sin playera mientras corría hace un par de horas en medio del parque a oscuras. Recuerdo los detalles, detalles de estar plenamente viva y decidiendo por mi y por las ganas de tengo de seguir corriendo por el mundo no desde esa ansiedad, ni de la pereza de estar racionalizando absolutamente todo porque eso es lo mas parecido a lo que yo llamaría la tibieza. Aquí conecto con el hallazgo de vivir y no vivir solo pensando, ni de buscar el momento perfecto, solo es, será y fue, ahora.
Esto me hace el cambio, bendita transformación constante. Parece que me hago adicta a la presencia cruda.
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