lunes, 4 de mayo de 2026

libreta vieja 0.1

Encontré algo tan grande cuando vi al espejo, no se desde donde pero lo reconozco y eso hace sentir bien. Lo veo porque reconozco esto que habitamos, de el que encuentro vivo cuando estoy ante un otro. Se siente bien, es señal de vida. 

Sentirse parte de una naturaleza propia, no ajena, no comprada, ni vencida. Intuir que somos de un lugar es pertenecer como humano, hay una humana dentro de esto que busca y quiere más, un lugar que se reconoce todo el tiempo, se observa y se vive. Hoy se sintió una parte de mi existir en un pedacito de tierrieta.

sábado, 18 de abril de 2026

Mucho adverbio poco verbo

Todo el tiempo hay algo en esta cabeza y todo sobre lo mismo, la conclusión siempre es la misma pero similar. Entiendo y luego desentiendo casi todo el tiempo. Un tiempo del que por cierto estoy deshinibida pero procuro atender porque hay una vida que atender, no es queja, ni lo digo con apatía. Al contrario, hay mucho y se procesa lento porque no solo lo piensa, lo siente casi al mismo tiempo que la velocidad de un cohete de Space x, (quiero sentir otra ves esa sensación de ver un cohete detonar). Ahora me fui en ese pensamiento con recuerdo que siento como se adentra a la sensación de un estado de calma del cual quiero perdurar. Esa es la conclusión casi siempre de los siempre (si es que existe en un tiempo)

viernes, 27 de marzo de 2026

Presencia en tiempo real

No se trata de solo vivir solo por vivir y esperar a que llegue ese momento antes de dormir, algo muy adentro me dice que se trata de estar vivos mientras podemos, queremos y sigamos justo aqui.

Hace un rato que me ando preguntando si las decisiones que tomo vienen de algo mas grande que yo. Si vienen de un yo del futuro o si de un yo del pasado ávido de reconciliarse con sus yo ´s del pasado pasado. Y asi la bendita y maldita ansiedad que arde por alrededor de mis ojos y la orilla de mis pequeñísimas unas, uñas que me llevan a reconocer que estoy viva, que las veo y las veo muy bien aún y siendo pequeñas. Ese preciso momento, donde conecto con esta sensación de estar viva y me doy cuenta de lo que me mantiene viva, mi respiración. Del ultimo detalle que puedo llegar a escuchar a lo lejos (ojalá pudiera más) y de lo ultimo que me hizo sentir a la persona que vi sin playera mientras corría hace un par de horas en medio del parque a oscuras. Recuerdo los detalles, detalles de estar plenamente viva y decidiendo por mi y por las ganas de tengo de seguir corriendo por el mundo no desde esa ansiedad, ni de la pereza de estar racionalizando absolutamente todo porque eso es lo mas parecido a lo que yo llamaría la tibieza. Aquí conecto con el hallazgo de vivir y no vivir solo pensando, ni de buscar el momento perfecto, solo es, será y fue, ahora. 

Esto me hace el cambio, bendita transformación constante. Parece que me hago adicta a la presencia cruda.